a Mi
también me
Duele
Introducción
La muerte de un ser humano querido es un evento que
duele, y no nada más al
experimentarlo si no también duele al presenciarlo. Esta
experiencia de duelo nos hace difícil ser o sentirnos útiles en ese momento,
con la persona que lo experimenta. Nos puede hacer conscientes, de nuestras
propias pérdidas y también de las muertes a las que le tememos. Además de crear
consciencia de nuestra propia muerte.
Sin embargo el encuentro y el acompañamiento deben
estar destinados a ayudar a vivir sin negar la realidad.
El estrés y Burnout (síndrome de estar
quemado), se da muchas veces en el equipo de salud que está cerca de
pacientes terminales.
Este personal normalmente esta desgastado
emocionalmente. Lo más importante es la prevención, así que para los que trabajan en
contextos como hospitales o constantemente están cerca de personas que pronto morirán, pueden
organizar grupos de escucha y disminuir este síndrome.
Permitiéndose experimentar tristeza y ortos
sentimientos aunados a estos eventos, conociendo cómo y dónde pedir
ayuda. Es decir, no por el hecho de saber que es un duelo y como se va
llevando, implica que sepamos cómo llevar uno propio, es decir, ayudarse así mismo.
No solo es aceptar los sentimientos y expresarlos, si
no lo importante es lo que hacemos con ellos, sobre todo las consecuencias que
tienen los sentimientos negativos.
En este texto hablaremos también de la
importancia de formar grupos de escucha, porque en ellos podemos dar respuesta
a múltiples necesidades. Como ya sabemos, que por naturaleza el ser humano
tiende a crear grupos para compartir sus experiencias y sus sentimientos
privados en un clima donde sienta una aceptación mutua.
La escucha verdadera es un hermoso regalo. Todos
tenemos un enorme deseo, oculto de poder expresarnos sin ser juzgados, ni
interpretados, ni tranquilizados, ni rechazados, ni etiquetados. Sencillamente
deseamos ser entendidos para entendernos mejor a nosotros mismos.
Necesitamos unir nuestros esfuerzos con los de otras
personas que tengan necesidades similares a las nuestras.
Donde podamos sentirnos arropados y comprendidos,
donde se pueda encontrar una luz en
medio de la confusión y el aturdimiento.